Territorio comanche
18/05/2006
¿Cómo se sabe que en ésta santa ciudad se acercan elecciones municipales? La respuesta no puede ser más sencilla: porque el centro está en obras. Indicador que, también, sirve para saber cuando se acerca el verano.
De unos meses a ésta parte nos encontramos con que la parte más céntrica de Imsertander está impracticable: obras en el aparcamiento de Farolas y, justo enfrente, la Porticada y la plaza del Príncipe. Es curioso que hayan esperado hasta ahora para realizar la obra del aparcamiento de la Plaza de Alfonso XIII. Ya habíamos perdido la cuenta del tiempo que ha pasado desde que los de ETA reventaran dicho subterráneo y tras asistir a ése inane partido de tenis sobre la responsabilidad de arreglar el estropicio, al final palmamos los de siempre: los ciudadanos. Y no nos olvidemos de la obra de peatonalización de la Porticada. Partimos de la base que no es lógico que en una ciudad como Imsertander, con éste clima tan lluvioso que nos ha tocado en gracia, sólo posea una plaza aportalada en donde refugiarse de la lluvia. Carencias urbanísticas aparte, durante décadas, ésa plaza ha pertenecido a los vehículos. Y ahora se les ocurre peatonalizarla y sólo dejar el carril que une Juan de Herrera con la Plaza del Príncipe. El que ideó el proyecto se debió escocer para pensar algo lógico. El problema de dicha obra es el planteamiento: tal y como están haciendo la obra, los peatones, cual gorilas en un zoo, tienen que dar la vuelta a la plaza tras los barrotes para llegar de un lado a otro.
Y mientras, Velarde sigue ejerciendo de trotamundos.